Decía Luis Fernando Olaverri que “el vino es la única obra de arte que se puede beber”. Muchos estarán de acuerdo en que hay algo en una copa de vino que no te lo da cualquier otra experiencia. Para los que son capaces de disfrutar de esa copa y quieren tener al alcance la gran variedad de vino que hay en el mercado, vamos a abordar en este post cómo hacerle hueco a esas botellas en tu propia vinoteca.

En materia de conservación, el vino sigue ciertas normas que hay que cumplir. Factores como la temperatura o la exposición a la luz pueden variar el sabor y la intensidad de nuestra mejor botella. Una vez que tenemos esto en cuenta, podremos buscar el espacio idóneo para su conservación. Seguro que has pensado más de una vez qué podrías hacer con ese hueco que te sobra debajo de la escalera. O ese lateral del mueble de la cocina donde no te cabe ningún electrodoméstico. Pequeños rincones de nuestra casa nos sirven perfectamente para almacenar nuestras botellas favoritas y puedan estar en su posición correcta, pues estando acostado el vino está en contacto con el corcho y no pierde así sus cualidades. Si tienes en tu casa un sótano, mejor que mejor. Es el lugar perfecto para hacer de ese oscuro lugar un refugio para nuestro paladar. Hay muchos formatos de mobiliario que podemos adaptar con materiales como la madera, el metal o el cristal, aportando a la estancia o a ese rincón un punto más moderno o más tradicional. Al igual que con el vino, el diseño es cuestión de gustos y de internet puedes sacar muchas ideas para inspirarte. Si por el contrario te consideras más práctico también puedes optar por un enfriador de vinos. Es un electrodoméstico que nos puede ser muy útil y tiene infinitos  diseños para acoplarlo a una estancia determinada. Desde una vinoteca encastrable que se adapte al diseño de tu cocina a otras más rústicas que vayan más con la decoración de una casa de campo. Nada es excusa para mantener un buen caldo a la temperatura adecuada para su degustación.

Decíamos al comienzo que el vino es una obra de arte, pero tener tu propia bodega o vinoteca puede convertir a sus admiradores en marchantes profesionales si saben cómo sacarle partido para exponerlo y compartirlo. ¿Te animas?

 

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